Entre viñedos y pueblos con historia
A apenas media hora de Zaragoza existe un Aragón que todavía sorprende. Un territorio de carreteras secundarias, laderas cubiertas de viñedos y pequeños pueblos donde las historias siguen pasando de generación en generación. La Sierra de Algairén, en pleno Campo de Cariñena, es uno de esos destinos que no necesitan artificios: basta recorrerla despacio.
El viaje comienza entre curvas suaves y viñas infinitas. Agüarón, Cosuenda y Almonacid de la Sierra forman una ruta perfecta para descubrir una parte menos conocida del Sistema Ibérico aragonés, donde el patrimonio mudéjar convive con antiguas bodegas excavadas en la roca y plazas donde todavía se conversa sin prisa.
En Agüarón, la silueta de la iglesia de San Miguel Arcángel domina el paisaje. Sus torres de ladrillo recuerdan la herencia mudéjar de esta zona vitivinícola, mientras que el Museo Marín Bosqued permite descubrir la obra del artista aragonés que llevó el nombre de su pueblo hasta México y Francia. El museo continúa abierto y puede visitarse actualmente con horarios específicos y reserva previa en determinados días.
La carretera, o mejor dicho, la pequeña pista asfaltada que une los pueblos entre viñedos, conduce después hasta Cosuenda. Aquí todo parece esconder una leyenda. La antigua torre de la Lisalta, las casas solariegas de la calle Pilar Bayona o las bodegas tradicionales crean una atmósfera que mezcla historia y memoria rural. Incluso el cine encontró inspiración aquí: algunas escenas de Tierra, de Julio Médem, se rodaron en estas bodegas del Campo de Cariñena.
Y entonces aparece Almonacid de la Sierra. Rodeado de viñas y protegido por la sierra, conserva uno de los cascos urbanos de origen musulmán más interesantes de la provincia. Sus arcos de entrada, las callejuelas estrechas y las bodegas subterráneas hablan de siglos de tradición vinícola.
Almonacid de la Sierra

Tradición mudéjar, bodegas y gastronomía aragonesa
Aquí sigue funcionando además uno de los restaurantes más curiosos y conocidos de Aragón: el famoso Mesón de los 20 Platos, convertido recientemente en fenómeno viral gastronómico y todavía abierto al público. Lo que empezó como una propuesta popular terminó convirtiéndose en todo un reto para viajeros y amantes de la cocina contundente aragonesa.
El menú “imposible determinar”: El Mesón de los 20 platos
Pero quizá lo mejor de la Sierra de Algairén no sea lo que aparece en las guías. Es la sensación de descubrir un Aragón auténtico, cercano y silencioso. Un territorio que no necesita grandes titulares. cosLa Sierra de Algairén también se descubre caminando. Entre carrascas, pinares y antiguos caminos agrícolas aparecen sendas silenciosas que serpentean entre la montaña y el mar de viñas del Campo de Cariñena. Aquí el paisaje cambia a cada curva y el tiempo parece ir más despacio. No es casualidad que cada vez más aficionados al senderismo, la BTT o las carreras de montaña encuentren en este rincón uno de los secretos mejor guardados de la provincia de Zaragoza.
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